
Segundo Trimestre
¿Sabías qué...? Aproximadamente a partir de la semana 26 del embarazo el bebé comenzará a chuparse el dedo ocasionalmente. La mano que utilice para chuparse el dedo será seguramente su mano diestra, por lo que ya se puede determinar si su mano diestra será la derecha o la izquierda. Esto se puede apreciar en algunas imágenes de ultrasonido tomadas durante el embarazo.
Estreñimiento y hemorroides.
Esto es muy común durante el embarazo y se debe tanto a que los cambios hormonales conducen a una disminución de los movimientos intestinales como al endurecimiento de las heces producto de la mayor reabsorción de líquido. Las hemorroides son consecuencia del estreñimiento y de la dilatación de las venas del recto.
No utilice laxantes ya que pueden ser peligrosos para el bebé.
Se recomienda el consumo de vegetales, cereales integrales, queso fresco, fruta, jugos naturales y agua fría. Acostumbra a tu cuerpo a una rutina diaria de ir al baño siempre a la misma hora.
Ardor de estómago o pirosis.
Se produce por la compresión del útero, cada vez más voluminoso, contra el estómago y se siente una acidez que sube por el pecho hacia la garganta.
Se recomienda comer los alimentos en pequeñas cantidades y con mayor frecuencia, para evitar un estómago lleno después de comer o vacío el resto del día. Evite recostarse después de comer, ya que la posición horizontal favorece el reflujo. Si la molestia es grande en la noche puede intentar dormir con la parte superior del cuerpo en posición alzada apoyándose en almohadas.
No conviene tomar bicarbonato ni sales de fruta. Consulte a su médico por medicamentos más apropiados.
Si el embarazo se desarrolla normalmente, no hay ningún motivo para no mantener relaciones sexuales normales, a menos que su médico se lo indique. El bebé está bien protegido en el útero y la penetración no significa ningún riesgo para él. Sólo en las últimas semanas del embarazo hay que ser prudentes con la penetración.
El embarazo dura en promedio 266 días desde el momento de la concepción o 280 días desde el primer día de la última ovulación (que es la fecha que suelen recordar las madres). Una fácil aproximación es sumar 7 días al primer día del último periodo menstrual y luego restar 3 meses del año siguiente. Por ejemplo: Si el primer día de la última menstruación fue el 15 de abril, la fecha estimada del parto es el 22 de enero del siguiente año.
La actividad física en una persona sana es beneficiosa en cualquier momento de la vida, también en el embarazo. El ejercicio refuerza el corazón y la circulación, mejora el abastecimiento de oxígeno, previene várices y trombosis y aumenta el bienestar. Luego, es positivo para la evolución del embarazo y del parto.
Se recomiendan ejercicios moderados evitando el agotamiento.
Evitar deportes con movimientos bruscos o donde hay riesgo de caerse como la bicicleta (preferible usar bicicleta fija), el tennis, el patinaje o ski.
Se recomienda la natación, la gimnasia suave y las caminatas.
También se pueden realizar ejercicios especiales para la relajación, el dolor de espalda y los músculos especiales que se utilizarán en la labor de parto (músculos perineales). La preparación física y mental para el parto puede ayudar considerablemente a disminuir los dolores de parto. La contracción excesiva de los músculos durante la labor puede aumentar considerablemente los dolores.
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Recueste de espalda y relájese. |
Doble las rodillas y brazos hacia atrás. |
Descanse con las rodillas flexionadas. |
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En flor de loto, estire una pierna y trate de alcanzar el tobillo. |
Colóquese en posición de gateo. |
Hincada, levante y baje la cabeza. |
Descanse y respire profundo en flor de loto. |
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En flor de loto levante y estire sus brazos. |
Mueva sus brazos de derecha a izquierda. |
Estirada en el suelo flexione piernas alternadamente. |
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El sentido de la audición es el primero en desarrollarse en el bebé. Esto sucede aproximadamente a la octava semana del embarazo. Desde ese momento, los padres pueden estimular positivamente el desarrollo del bebé hablándole, leyéndole o colocándole música suave y armónica de fondo. El líquido amniótico filtra los sonidos externos, dejando pasar sólo los tonos más bajos y no los altos. La voz de la madre es la que el bebé escuchará mejor, pues las vibraciones que se producen al hablar llegarán directamente.
Se ha demostrado que a partir de aproximadamente la semana 28 del embarazo los bebés comienzan a tener recuerdos y capacidad de aprendizaje. El bebé podrá reconocer, después de nacido, la voz de los padres (principalmente la de la madre) y alguna canción que se la haya repetido varias veces durante el embarazo. Esto puede ayudar, además de la estimulación, a calmar al bebé cuando esté llorando o esté inquieto, pues tendrá recuerdos del ambiente tranquilo y agradable que proporciona el vientre materno.
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