
PRIMER TRIMESTRE
Malestares comunes y recomendaciones.
Los Mareos.
Son comunes y se deben a que los vasos sanguíneos se encuentran dilatados por los cambios hormonales provocando mala circulación. Claro que si se hacen frecuentes no dude en consultar a su médico.
Evite hacer movimientos bruscos, especialmente levantarse muy rápido después de haber estado acostada o agachada. Evite permanecer mucho tiempo de pie, sobre todo en lugares calurosos y encerrados. En general es preferible caminar que mantenerse quieta. Si presenta un mareo fuerte o un desmayo es recomendable acostarse y mantener las piernas en alto para facilitar la llegada de la sangre al cerebro.
Durante los últimos meses la madre se puede marear al acostarse de espalda ya que el peso del útero presiona la vena cava inferior impidiendo la normal circulación. Debe intentar recostarse siempre de lado.
Náuseas.
Más de la mitad de las futuras madres sufren de náuseas y vómitos entre el segundo y tercer mes de gestación. Se desconocen las causas precisas pero se desencadenan por la transformación hormonal y son totalmente normales. Suelen producirse durante la mañana o en ayunas.
Para disminuirlas, tome un poco de leche o jugo de manzana con algunas galletas o pan tostado antes de levantarse y permanezca acostada en la cama una media hora después de haberlas comido. Se recomienda el té de manzanilla, de menta o de tila.
Durante el resto del día es útil comer varias veces y en pequeñas cantidades alimentos de fácil digestión. Las náuseas suelen desaparecer por completo después del primer trimestre.
El ácido fólico o vitamina B9, trabaja junto con la vitamina B-12 y la vitamina C para ayudar al cuerpo a digerir y utilizar las proteínas. Es necesario en la producción de glóbulos rojos y en la síntesis del ADN. El ácido fólico también colabora con la función celular y en el crecimiento de los tejidos. Una cantidad adecuada de ácido fólico es importante para las mujeres en edad fértil o embarazadas, ya que se ha demostrado que previene algunos defectos de nacimiento, entre ellos, los defectos del tubo neural como al espina bífida.
Si usted está pensando quedar embarazada se recomienda ingerir, antes de la concepción, alimentos que sean fuertes en ácido fólico como granos y verduras, frutas y jugos de cítricos, hortalizas de hojas verdes, carne de ave, cerdo y mariscos. Consulte a su médico en caso de que necesite algún suplemento de ácido fólico. Muchos multivitamínicos incluyen el ácido fólico.
La alimentación de la madre embarazada es sumamente importante para el sano desarrollo del embarazo. El bebé y la madre necesitarán de distintos nutrientes para desarrollar los nuevos tejidos y una inadecuada nutrición puede favorecer la aparición de complicaciones durante el embarazo y el parto.
En general la madre necesitará aumentar un poco la "cantidad" de alimentos que ingiere para satisfacer la mayor demanda energética (mayor cantidad de calorías), pero principalmente debe buscar una alimentación de "CALIDAD" y variada que incluya todos los grupos alimenticios.
La cantidad: En general, durante el primer trimestre no es necesario aumentar la cantidad de calorías. En el segundo trimestre el proceso de gestación requiere en promedio que se aumente el aporte energético entre 200 a 300 calorías por día y en el tercer trimestre de 350 a 400 calorías diarias. Estas cifras varían caso a caso y dependerán del peso y contextura física de cada persona.
La calidad: Los nutrientes esenciales que debe incluir la dieta de la madre embarazada y cuya demanda se ve incrementada durante el embarazo son los siguientes:
Proteínas: Son indispensables para la formación de la estructura orgánica del bebé. Se encuentran principalmente en la leche y sus derivados, carnes, pescados, huevos y verduras.
Carbohidratos: Deben aportar aproximadamente la mitad de las calorías diarias. Se recomienda obtenerlos de los cereales, pasta, arroz, pan integral, verduras, frutas y hortalizas. No se recomienda el consumo de harinas y dulces pues pueden producir un aumento de peso exagerado.
Hierro: Es fundamental para la formación de la hemoglobina contenida en la sangre del bebé y de la madre. Si no se consume en forma suficiente la madre puede presentar anemia. Se puede encontrar en los huevos, hígado, lentejas, verduras y cereales. Muchas veces se recomiendan suplementos, aunque no son necesarios si se sigue una dieta adecuada. Consulte a su médico.
Calcio: Es indispensable para la formación de los huesos del bebé. Si la madre no consume lo suficiente, el bebé extraerá el calcio necesario del esqueleto de la madre, lo que puede traer problemas futuros como caries e incluso osteoporosis. Basta con 1.2 grs. de calcio al día, que equivale a 1 litro de leche diario o su equivalente en derivados lácteos como el yoghurt y el queso. También se encuentra el calcio en las verduras verdes y en los cereales.
Vitaminas (en especial la Vitamina C, el Zinc, el ácido fólico y otras del grupo B): Son importantes para la regulación del metabolismo y el desarrollo orgánico. La vitamina C ayuda a la absorción del hierro. El ácido fólico es importante para el desarrollo celular y el Zinc para el desarrollo de las celular nerviosas. En general una dieta variada que incluya frutas, verduras crudas y carne aporta las vitaminas necesarias. Aún así pueden ser útiles los suplementos vitamínicos, siempre y cuando sean recomendados por su médico. Un exceso de vitaminas también puede ser negativo.
Agua: 1 litro y medio al día.
Ambos son perjudiciales para el bebé. Los químicos del cigarro llegan al bebé a través de la placenta. La nicotina estrecha los vasos sanguíneos y el útero. La placenta está mal irrigada y el bebé recibe poco oxígeno.
La ingesta de grandes cantidades de alcohol al principio del embarazo puede llegar a provocar malformaciones y anomalías en el bebé.
En general el consumo excesivo de tabaco y alcohol aumenta el riesgo de un aborto espontáneo y un parto prematuro.
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