
¿Por qué es la leche materna el alimento ideal?
Para el bebé:
• Nutrientes esenciales: contiene la combinación y la calidad perfecta de proteínas, grasa, carbohidratos, minerales y vitaminas que el bebé necesita para su desarrollo. Por ejemplo, el calcio de la leche materna es mejor absorbido por el bebé que el calcio de la fórmula.
• Lista a toda hora y a temperatura ideal: La leche materna está siempre fresca y libre de gérmenes. Ahorra tiempo y trabajo.
• Protección contra enfermedades y bacterias: Contiene muchas sustancias naturales para combatir las enfermedades durante la lactancia.
• Fácil digestión: Ningún alimento se adapta mejor a las funciones gastroduodenales, metabólicas y renales, que todavía no están desarrolladas plenamente en el bebé.
• Mayor seguridad emocional: El bebé se sentirá íntimamente ligado a la madre por el contacto de la piel, su calor y protección creando un fuerte vínculo entre ambos.
• Estimular el desarrollo facial y muscular: El movimiento peristáltico y el esfuerzo que hacen los bebés para amamantar, favorecen el sano desarrollo de la mandíbula y los dientes.
Para mamá:
• Acelera la recuperación post-parto: Al amamantar se libera la hormona oxitocina, responsable de las contracciones uterinas, facilitando la involución del útero.
• Ayuda a la pérdida de peso: Las reservas de grasa acumuladas durante el embarazo son eliminadas rápidamente. Amamantar no perjudica en forma alguna la figura de la madre.
Cerca del 90% de las madres pueden amamantar a sus bebés si lo desean. El tamaño de las mamas de la madre no tiene ninguna relación con la capacidad de producir leche materna, como tampoco la forma del pezón. Sólo es necesaria voluntad y una preparación psicológica de la pareja para acomodarse a los nuevos y difíciles horarios. Si bien amamantar no es fácil, usted sentirá que es una experiencia gratificante, además existen accesorios que la ayudarán a lograr una lactancia más cómoda.
¿Qué tan rápido sale la leche después del nacimiento del bebé?
Sólo una pequeña cantidad de leche es producida por la madre en los primeros dos o tres días, principalmente calostro lo que es suficiente para alimentar al bebé. Pero normalmente dentro de la primera semana la madre producirá suficiente leche para alimentarlo. En caso de cesárea la subida de leche puede retrasarse hasta el séptimo día o décimo día. Si tiene una producción de insuficiente de leche aún de cuatro a seis días después del parto, la alimentación del bebé podría ser completamente con fórmula para lactantes. En esta etapa usted debería consultar a su pediatra. La leche irá madurando y cambiando de aspecto con el pasar de las semanas, de manera de adecuarse a las necesidades nutricionales del bebé en cada etapa. La leche madura aparece a la tercera semana.
¿Cuándo se debe poner el bebé al pecho por primera vez?
Se recomienda colocar al recién nacido en el pecho materno inmediatamente después del parto. Aún no se obtendrá leche pero sí se obtendrá el calostro, que es una sustancia amarillenta, muy nutritiva y rica en anticuerpos que aumentan las defensas del bebé durante los primeros meses. Además la estimulación del pezón aumenta la probabilidad de un amamantamiento satisfactorio al estimularse las hormonas que participan en la formación de la leche: Prolactina y oxitocina. Ésta última es responsable de las contracciones uterinas favoreciendo la involución del útero y la recuperación del parto.
Antes de empezar: Para facilitar la extracción realice un precalentamiento de sus pechos antes de iniciar el amamantamiento. Coloque una toalla humedecida en agua tibia (36°-37°C) sobre sus pechos aproximadamente 2 minutos, repitiendo de 4 a 5 veces, luego hágase un masaje en sus pechos y pezones utilizando un gel especialmente formulado. A continuación lávese las manos y límpiese el pezón utilizando una gasa con agua hervida. Elija un lugar tranquilo y silencioso. Nunca de pecho si se siente ansiosa o con tensión excesiva, ya que la adrenalina generada en este estado, puede pasar al bebé y afectar digestiva y emocionalmente. Debe estar sobretodo tranquila y relajada. Utilice un brassiere cómodo que no le apriete demasiado y que se puede levantar fácilmente para dar pecho.
Posición: En general procure estar cómoda. Puede ser acostada de lado sobre una cama con la parte superior algo elevada o bien sentada en una silla con brazos, con los pies algo elevados. Puede utilizar una almohada para acomodar mejor al bebé. La cabeza del niño debe descansar sobre su brazo. El bebé debe estar levemente inclinado, pues si está totalmente horizontal puede favorecer la aparición de afecciones en el oído. La carita del bebé debe estar frontal al pecho, de manera que pueda prensar el pezón correctamente y la nariz debe estar libre, para que pueda respirar. Con su mano libre, tome y exprima el pezón hacia afuera para que su bebé pueda prensarlo fácilmente. La boca del bebé debe estar bien abierta sostenida suavemente por la aureola y el pezón debe estar en todo el centro de la boca. El bebé demora en promedio de 10 a 15 minutos en cada pecho, usted se dará cuenta cuando esté satisfecho pues dejará de mamar o comenzará a quedarse dormido. Intente siempre ofrecerle los dos pechos.
Después del amamantamiento: Una vez que haya terminado es preciso mantenerlo en posición vertical y darle unas suaves palmaditas para ayudarlo a expulsar el aire. Muchas veces la expulsión del aire va acompañada de regurgitación, lo que es normal y no debe preocuparnos. Muchas veces no hay necesidad de expulsar el aire, por lo que si después de algunas palmaditas no saca aire no siga insistiendo. Puede aplicarse Lactigel después de amamantar para restaurar y proteger el pezón, después seque completamente. Recomendamos utilizar absorbentes de pecho para que sus pezones estén siempre secos y así evitar irritaciones.
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